Havendorv. Capítulo XVII
Korgash notó despertar un gran poder. Podía sentirlo claramente, era uno de sus siervos que había entrado en acción. El Marath se apresuró hasta la sala de meditación y se concentró para intentar averiguar de quién se trataba. Unos instantes después pudo visualizar a su siervo. Se trataba de Tyrus. Su poder había aumentado considerablemente pero no había notado solo el suyo. El gran poder de Camelia también fue notado por el Marath y un tercero hizo acto de presencia. Éste último era muy parecido al de Tyrus. Korgash llevó sus poderes al máximo para intentar saber quién era.
“Es un riser humano” - se lamentaba Korgash para sus adentros-. “Maldición. Alguien más puede crear risers vivientes. Esto puedo ser un grave problema”.
Urgentemente y con el increíble poder de su mente Korgash le dio órdenes directas al tutor de Tyrus:
- “Bizarre, forma un equipo junto a Ellyn y Phein. Partid inmediatamente hacia Grittan, al norte de Sameria”
- “¿Cuál es la misión, Maestro?” - preguntó Bizarre.
CAPÍTULO XVII
El longevo marath Korgash llevaba mucho tiempo elaborando su plan. Fue hace ya más de setenta años cuando Korgash dominó el arte del sellado de risers. Hasta ese momento Korgash solo había conseguido convocar espíritus desde El Espejo, el nombre con el que era conocida entre los magos la dimensión de los espíritus, demonios y otras criaturas inimaginables. Manifestar un espíritu en el mundo material era muy complicado. Una vez convocado, conseguir que no te matara aún era más difícil. Encerrarlo con éxito en un objeto era algo impensable para muchos.
Pero Korgash siempre quería más. Una vez que dominó el arte de la creación de risers se atrevió a dar un paso más. Risers vivientes: conseguir crear un individuo que pudiera utilizar poderes espirituales, sin necesitar ningún tipo de objeto. Ese era su nuevo objetivo.
Sesenta años más tarde y gracias a las Sombras, espías de élite de Korgash, el marath averiguó que un hechicero del reino de Velaria, había conseguido encerrar un espíritu en el cuerpo de un gato. Korgash pensó que debía tratarse de un humano muy importante y de magia muy poderosa, con acceso probablemente a la Gran Biblioteca de la Magia de Velaria. Y estaba en lo cierto. Surion Tessinar era uno de los cinco archimagos de Velaria, unos individuos muy poderosos que custodiaban los secretos prohibidos de la Gran Biblioteca y los mantenían a salvo de magos corruptos, ladrones y otras gentes de turbias intenciones.
Sin embargo el arte mágico de los risers estaba prohibido bajo pena de muerte. Tras informar a Korgash de lo que habían presenciado, las Sombras siguieron al archimago. Éste, que corría nervioso por las calles de Velaria, finalmente entró en lo que parecía ser su casa. Los espías descubrieron que el hijo mayor de Surion, llamado Curtis, estaba muriendo tras haber sido herido con un puñal envenenado y la magia curativa no lograba recuperar al muchacho.
Tras haber probado con éxito un riser animal, el archimago Surion Tessinar tenía la esperanza de poder sellar un espíritu en el cuerpo de su hijo, el cual le proporcionaría la fuerza vital necesaria para que viviera. Pero un demonio acudió a la llamada. Noolmor el Vacío mató a Curtis y a Kiara, la esposa de Surion. Y el propio archimago quedó atrapado en el Espejo junto a Noolmor. Solo una niña sobrevivió al encuentro con el ente demoníaco. La hija menor de Surion, Camelia Tessinar.
La pequeña Camelia sobrevivió pero no fue la suerte lo que la salvó. Su miedo liberó un potente escudo psíquico que desvió los ataques del demonio. Korgash pudo sentir el poder de la niña a través de sus siervos espías y desde ese momento se fijó en ella. Su potencial era enorme, sin duda había heredado el poder de su padre.
Unos años más tarde Korgash consiguió convocar a Irishar la Inspiradora, una poderosa demonio del Espejo, con la intención de sellarla en un cuerpo. Irishar tenía un aspecto imponente acentuado por unas enormes alas, pero Korgash no sintió miedo en absoluto. Al menos hasta que la demonio intentó destruirle por haber osado convocarle al mundo físico. Irishar utilizó poderosos y mortales hechizos de ataque, con lo que el marath tuvo que desistir de su intento de crear su primer riser viviente. Sin embargo los esfuerzos de Korgash junto al sacrificio de varios de sus siervos, posibilitó que el feroz espíritu fuera sellado en un anillo, evitando así que acabara con todos los presentes.
Tiempo después, tras consultar decenas de tomos de mitología del Espejo, Korgash descubrió que Irishar era una zhem´rir del Espejo, el equivalente a una chamán del mundo material. El poder que Irishar confería al anillo permitiría a la persona que lo llevara puesto potenciar sus habilidades hasta límites impensables. Korgash pensó entonces que sus poderes, aumentados gracias al anillo, le permitirían acceder a la Gran Biblioteca de Velaria y conseguir así todos los conocimientos prohibidos que guardaban celosamente los archimagos velarianos. Pero Korgash se topó con la cruda realidad: las habilidades del anillo solo funcionaban con Humanos. Humanos con capacidades mágicas.
Korgash probó a varios de sus magos humanos, pero el poder de Irishar podía con todos. Ninguno de ellos era capaz de controlar sus poderes y acaban abrasados, mutilados o convertidos en polvo. Desde ese momento supo a quien debía reclutar para usar el anillo: la niña de Velaria. Korgash había estado siguiendo su instrucción como maga mental y sabía que era la persona adecuada. Humana, con aptitudes mágicas muy superiores a las de sus siervos, velariana e hija de un archimago. Si lograba hacerse con ella y conseguía controlar a Irishar, los conocimientos prohibidos de Velaria estarían al alcance de su mano.
… …
Korgash repitió las órdenes de la misión a Bizarre, esta vez ampliándole la información a la ladrona Ellyn.
- Bizarre, Ellyn; debéis ir al poblado de Grittan, donde se encuentran Tyrus, Camelia y un tercer y poderoso individuo. Quiero que me traigáis a ese individuo, vivo y de una pieza.
- De acuerdo maestro -dijo Ellyn.
- Sin embargo necesitaréis ayuda, porque el sujeto se trata de un riser.
- ¿Cómo? Eso quiere decir que hay alguien más que domina la técnica... -se sorprendió Bizarre.
- Exacto mi leal sirviente. Por eso necesito interrogarle. Debo saber de quién se trata.
- ¿Y que ayuda tendremos? - preguntó con interés Ellyn.
- Phein nos acompañará - respondió Bizarre.
- ¿Phein? Pero si está loco... - Ellyn negaba con la cabeza.
- Aparte de mí, él es el único capaz de utilizar la Parálisis - dijo Korgash -. La única manera segura de controlar al riser es paralizando su huésped. Sería peligroso controlarlo mentalmente.
- Esperemos que Camelia no lo intente entonces – dijo Bizarre.
- No lo hará. Al menos mientras Tyrus aguante. Por eso debéis apresuraros. Utilizad el teletransporte con la runa-riser Corin.
- ¿Y qué hacemos con Tyrus y Camelia? -preguntó Bizarre.
- Traedlos, por supuesto. No se negarán. Noolmor les espera...
Los sirvientes se pusieron de camino poco tiempo después de conocer los detalles de la misión. Korgash, sentado en su trono de oro, movió su espalda ligeramente intentando buscar una postura más cómoda. El marath se miró la mano izquierda. Llevaba puesto el anillo. Irishar no le confería ningún poder, pero ahora que era capaz de crear risers humanos, sabía que de todas formas obtendría de la demonio lo que quería. Camelia vendría a él por propia voluntad y el marath la convertiría en el riser Irishar-Camelia. Sin embargo Korgash no estaba seguro de los poderes que alcanzaría semejante unión. Camelia podría entonces irse sin más o acabar con él. La única manera que tenía de mantener el control absoluto de la chica era convirtiéndola en sierva suya. Pero para eso Camelia antes debía morir.
Fin del capítulo XVII